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Viajando despedirse es casi una parte de la rutina, a veces cuesta menos y otras veces cuesta horrores. A veces es el cariño a una familia y otras al lugar. Y a veces es todo. De todos los lugares que conocimos en estos años viajando, nunca nos costó tanto decirle adiós a un lugar como a San Cristóbal de Las Casas.
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Aquí van las 10 cosas que voy a extrañar de San Cristóbal de Las Casas
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El pueblo
[/vc_column_text][vc_empty_space height=»75px»][vc_column_text]Aunque San Cristóbal de Las Casas es una ciudad, ya que supera los 200 000 habitantes mantiene intacta su alma de pueblo.[/vc_column_text][vc_empty_space height=»45px»][vc_row_inner][vc_column_inner width=»1/6″][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_column_text]
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Los Atardeceres
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[/vc_column_text][vc_empty_space height=»45px»][vc_column_text]Sin vacilación los atardeceres de San Cris siempre me parecieron especiales. Particularmente me encanta salir a caminar y escuchar música a la hora en que se pone el sol.[/vc_column_text][vc_empty_space height=»45px»][vc_row_inner][vc_column_inner width=»1/6″][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_column_text]
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Los andadores
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Para lo que para los turistas suele ser la zona comercial, para nosotrxs siempre fue nuestro espacio de trabajo y de encuentro social. Los fines de semana para vender y durante los primeros días de semana el lugar donde salimos a pasear y a charlar con los colegas (aunque claramente eso también lo hacemos mientras trabajamos) Entre mates y amigxs, los andadores han sido fieles testigos de nuestras andanzas.
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Las Casas
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Si hay algo que me saca suspiros de San Cris es salir a caminar bien temprano por la mañana o cuando la tarde está cayendo y perderme entre sus calles. Más allá de los 160 000 habitantes, la ciudad mantiene el alma de pueblo y así lo demuestra su arquitectura de estilo colonial. Entre puertas de roble, coloridas paredes y bugambilias San Cris hace casi imposible resistirse a su encanto.
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El mercado
[/vc_column_text][vc_empty_space height=»75px»][vc_column_text]No hay nada más lindo para una vegana que encontrar un lugar donde comprar frutas y verduras frescas y a buen precio. El mercado ha sido también el lugar en que más he puesto en práctica mi tzotzil y generado más de una sonrisa por ser “la gringa” que habla el idioma.
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El tianguis orgánico
[/vc_column_text][vc_empty_space height=»75px»][vc_column_text]Convertido en casi un ritual todos los miércoles y sábados por las mañanas es ir al tianguis orgánico por unas porciones de focaccia del tano Max. [/vc_column_text][vc_empty_space height=»45px»][vc_row_inner][vc_column_inner width=»1/6″][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_column_text]
El río
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Lugar favorito para tomar mates y aprovechar las cálidas tardes de sol, también el lugar ideal para hacer yoga o descansar luego de una larga pedaleada.
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Los senderos
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Esos caminos alternativos que nos permiten ver el día a día de la gente que vive en los alrededores de San Cris. Recorrer la reserva del Moxviquil, el cerro Huitepec (donde se posan todos los atardeceres) o llegar en bici hasta El Arcotete.
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Los amigxs
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En San Cristóbal forjamos muchas amistades sobre todo cuando decidimos quedarnos a descansar del viaje por un tiempo. Vendedores, vecinos, viajeros, aquí conocimos una infinidad de seres hermosos que hoy consideramos amigxs, hermanos y hasta incluso familia.
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El hogar
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Sí, voy a extrañar tener un espacio al cual llamarlo “casa”. Más allá de que elijo tener una vida nómada, hay una parte de mí que a veces extraña tener un hogar. Y yo en San Cristóbal encontré precisamente uno. El aroma a café en la cocina, mirar una película en los días de lluvia, tener la ropa en un mueble, tener vecinos, la garantía de un espacio cómodo para trabajar o la sola sensación de sentir que llegas a “casa” luego de un largo día. Apropiarse de un lugar y hacerlo propio (aunque sea solo por un mes) jugar a imaginar de qué color pintaría la pared, que plantas metería en el balcón, donde pondría un el cómodo sillón para tirarme a ver películas.
Y vivimos en tantas casas como puntos cardinales, pero nunca me sentí tan a gusto en una como en la que habitamos en esta última oportunidad.
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Bonus
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Y claro que vamos a extrañar a la gente. El «buen provecho». El «pásele». El generoso «buen día». El «pues si». El kolabal (gracias en tzotzil). El «Ah bueno, ah bueno» tan característico de San Cris. ¡Ay no te imaginas como te vamos a extrañar San Cristóbal de Las Casas!
Fui y vine tantas veces que ya creo que no las puedo contar todas. Y siempre encontré una excusa para volver a verte una vez más. Me enamoré de este lugar.
En San Cristóbal de Las Casas tomamos decisiones muy importantes. Fue donde decidimos dejar de viajar con mochilas para viajar en bicicletas de bambú.
Nunca me gustaron las despedidas, ese momento final siempre se me hace tan incómodo. No son 10 cosas que voy a extrañar de San Cristóbal de Las Casas, ¡son un millón! Esto no es un adiós, es un hasta luego.
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Hostales recomendados en San Cristóbal de Las Casas
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Hoteles recomendados en San Cristóbal de Las Casas
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